Quién soy

En un mundo imperfecto, yo no soy la excepción

martes, 19 de febrero de 2013

Ayeres

Hoy, a primera hora, un compañero de trabajo me hablaba de la tristeza que sintió este fin de semana. Había esperado con ilusión el concierto del que fue uno de sus cantantes fetiches, un icono de su juventud.

- Veinte años esperando. Él, que decía que no os roben las ilusiones, ha robado las mías -me decía destilando rabia y desencanto.

Al hilo de sus palabras yo me preguntaba qué habría esperado encontrar. El ayer nunca vuelve. Los sabores, olores, emociones… que recordamos no son los que sentimos. Los hemos hecho nuestros y han ido caminando con nosotros, creciendo en unos aspectos, menguando en otros. Si algo es personal son los recuerdos, las añoranzas, los anhelos… Todo es tan nuestro como las células que nos componen, pero como ellas nacen, crecen y mueren.

Escuchando a este hombre yo pensaba en mis ayeres y mi hoy. ¿Qué queda de la niña tranquila y soñadora, qué parte de la adolescente solitaria, cuánto de la joven que, aun intuyendo que vendía su alma al diablo, pactó con él? Fragmentos de todas ellas me habitan, soy ellas siendo yo; pero lo que un día las conmovió, las rompió o las elevó a las nubes, ahora difícilmente llegaría a rozar las paredes de mi mundo.

Cambiamos..., a veces paulatinamente, en otros casos de forma traumática. La vida es ese devenir necesario, casi milagroso,  que transformó una ameba en tantas variantes biológicas.

Yo nunca quise ser Jane. Mi mayor anhelo era despojarme de la soledad y vivir cotidiana y normalizada. Anduve los caminos establecidos, dije las palabras esperadas, realicé aquello que se esperaba de mí, pero no pude dejar de soñar con otra vida, otros senderos... y un día brotaron insumisas las palabras calladas.

Mi equipaje está repleto de sueños antiguos, de ilusiones que no resistirían ver la luz del día, de momentos que forman parte de un pasado. Todo está allí, como esas estrellas que, a pesar de llevar muertas miles de años,  aún brillan para nosotros y nos ayudan a imaginar. Cada noche cierro los ojos consciente de mi realidad y cada mañana la abrazo, pero  me gusta pensar que bajo la almohada aún duermen los deseos que, aunque improbables, me niego a creer imposibles.  

“Lo que el gusano llama fin del mundo, el resto del mundo llama mariposa”. Lao Tsé




8 comentarios:

  1. Guardamos los momentos o las cosas que nos arrancaron fragmentos de nosotros. Vivirlas ahora, no es lo mismo, porque todo cambia, incluido nosotros, lo que antes magnificábamos, ahora es simple y sencillo.
    Tu reflexión da pie a la mía.
    Excelente canción, amiga.
    Un abrazo de ayer, hoy y siempre.

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    1. Mi buena memoria, por suerte, garantiza que no sublime el ayer. Soy ésta y, ahora, estoy aquí.

      Besos querida amiga.

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  2. Un texto muy triste, pero esperanzador, me ha encantado, yo siento nostalgia de mis ayeres, pero más ilusión tengo por mis mañanas. Cualquier cosa puede pasar, amiga, puede hasta que exista esa persona maravillosa que espera por nosotras jajajaja hale, optimista a tope...
    Besos!!

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    1. Creo que fue Woody Allen el que dijo: Me preocupa el futuro porque es donde voy a pasar el resto de mi vida.

      A mí me preocupa vivir en plenitud el hoy.

      Besos que te desean felicidad presente y futura.

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  3. Quizás exista una señal en el cielo estrellado
    que muestre la existencia de otros caminos
    y que cada movimiento engendra dos criaturas,
    una abatida y otra triunfante.
    Todo es posible
    en ese activo sueño.
    Besos!

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    1. Todo es posible, Funámbulus.
      La imaginación es el puerta que abre otros mundos, otros tiempos, otras existencias... Pero mientras imaginamos hay que vivir, sin perder el centro de gravedad.

      Besos.

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  4. Nunca quisiste ser Jane sin embargo te has convertido en amazona (como otras que hemos tenido que salir a cazar y dar algún que otro flechazo).

    Los ayeres forman parte de nosotros, no te olvides. Mirar atrás está bien cuando ves todo el camino que has recorrido y qué lejos estás de todo aquello que parecía eterno.

    Un beso.

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    1. La verdad es que cuando veía las películas de Tarzán siempre me pareció que Jane era un poco pava, con su pelo tan cuidado y tan preocupada por tener un hogar en medio de la selva. Hoy pienso que Jane luchó por seguir siendo ella, por acomodarse a una vida desconocida, y por no vivir a la sombra de un Tarzan muy capaz de sobrevivir sin ella.

      Nunca quise ser Jane, porque siempre soñé una vida donde ser yo.

      Besos desde mi selva.

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