Quién soy

En un mundo imperfecto, yo no soy la excepción

martes, 3 de septiembre de 2013

Lecturas de verano con opiniones que nadie me ha pedido

No sé si tengo una especie de impronta celular que, coincidiendo con el final del  verano y el comienzo de otoño, me empuja a acciones domésticas. Es como si yo fuese un ave que prepara su nido para pasar el invierno.

Pero haga lo que haga, una de mis constantes es tener algún libro (o varios) en danza.

Y para muestra, ahí van mi lecturas agosteñas:


La señorita Dashwood (Elizabeth Taylor), auténtica novela soporífera,  estuvo conmigo muchas noches estivales. Tiene 250 páginas y no fui capaz de leer más de 10 seguidas sin quedarme frita. Alguien dijo de la autora que era la nueva Jane Austen. ¡Ay qué ver cómo mienten los editores! Pero,  extrayendo lo positivo – como aconsejarían los gurús sicomprasmislibrosymehacescasoserás feliz- es una novela recomendable para los insomnes. Mano de santo, oigan.

A otra princesa con ese cuento (Noe Martínez) fue el primer libro que leí en mi recién adquirido ebook. Por suerte me salió gratis. Esta mujer escribe y no cuenta nada, pero eso no es malo, lo peor es que pretende ser graciosa, y como procede de la tele emplea los truquillos baratos de los guionistas de baja estofa. La historia es una tontería que va de tres amigas bastante pedorras: una maciza que pegó un braguetazo pero quiere de verdad a su maduro marido, una uróloga que se lía con un médico joven que hace el MIR con ella (se nota que la tal Noe veía Urgencias y Anatomía de Grey) y otra que se llama Filo y es la metepatas gorda  (típico personaje supuestamente cómico de serie mala) que al final también encuentra un apaño.
Por supuesto… ¡¡¡ lo borré !!!

Un asesinato literario  (Batya Gur) fue mi oportunidad de leer a  esta escritora. A menudo me tentaba comprar alguno de sus libros, pero los publicaba Siruela y la editorial del hijo intelectual de la duquesa de Alba es cara y nunca terminaba de decidirme. Mucho me alegré de mi prudencia cuando fui leyendo la historia, que no estaba mal pero resultaba previsible. Descubrí antes al asesino y el móvil que qué personajes eran  femeninos o masculinos, no porque la autora fuera ambigua al respecto sino por los nombres hebreos; por suerte el atractivo y culto policía (estereotipo de novela negra) se llamaba Michael.
Tengo claro que no compraré los libros de esta escritora (además la pobre no se beneficiaría de ello porque murió), pero como los tengo descargados, posiblemente el tal Michael vuelva a acompañarme en algún otro momento.


Curvas peligrosas  (Susana Hernández) fue el resultado de mi primera descarga de libros. Me hizo gracia el título y me dije… venga. Os pongo de qué va: un asesino que parece un serial killer pero luego no lo es, una policía lesbiana con problemas amorosos, una abogada lesbiana que le tira los tejos, otra policía hetero, divorciada, cruzando la barrera de los cuarenta sin amor y con una hija problemática.
La palabra que mejor le va a esta novela es olvidable. De hecho la borré, y he tenido que buscar en google el nombre de la autora para ponerla a parir por aquí.


La tienda y la vida  ( Isabel Sucunza) es el libro de una bloguera, pero por hacer la contra lo compré en papel las navidades pasadas. La verdad es que disfruté leyéndolo, porque es fresco y aporta reflexiones inteligentes (al menos a mí me lo parecieron). Me acompañó un fin de semana de agosto, de fiestas locales, idas y venidas de hijos, y logró disipar esa estúpida añoranza que aún me visita.


Otra vez domingo  (Francisco García Pavón) llegó a mis estantes en primavera cuando decidí saldar una deuda pendiente con mi paisano y leer al sencillo y nada simple guardia civil Plinio. Este libro en concreto, es divertido, inteligente, crítico… Se lee con una sonrisa perenne y las neuronas bailan felices con las imágenes y reflexiones que el autor, en boca de los personajes, nos deja. Voy a buscar el sombrero que me compré en la playa para evitar las pecas y me lo quito y hago una reverencia (en serio).


El arte de besar en la boca (Kristin Harmel) era una apuesta segura para leer en el tren. No me defraudó porque lo descargué intuyéndolo malo. Chica abandonada por el novio, pierde empleo, pero (la suertuda) tiene una amiga que vive en París y la invita a ir a verla (la prota vive en los Estados Juntitos, en Texas o en un sitio así). En París tiene un éxito increíble con los hombres y además encuentra un trabajo estupendo. Luego  todo se lía y vuelve a los USA, pero al final la historia termina bien y como la besan varias veces se queda con el que mejor lo hace.
Lo borré sin el menor remordimiento.


Y entonces sucedió algo maravilloso  (Sonia Laredo) lo empecé a leer en la estación de ferrocarril de Ávila. Lo maravilloso fue que el tren llegó puntual, y lo bien que lo pasamos durante el viaje. El libro no es nada del otro mundo. Una historia corrientucha de mujer inteligente que deja su vida y encuentra un lugar la mar de bucólico habitado por gentes buenísimas. En aquel remoto lugar conoce a un hombre que la pone mirando a Cuenca cada vez que la ve y la deja embarazada. Hay frecuentes referencias literarias, pero la mayoría resultan forzadas. Y como la escritora quiere que sepamos que sabe mucho nos mete una mujer loca en plan Jane Eyre, pero sin el encanto de la Brontë.
Lo voy a borrar, porque por suerte éste también lo descargué.


La señorita Milverton  (Anne Hocking) lo bajé muy ilusionada porque imaginé una historia entre policíaca y humorística. Sonreí algo (poco) y descubrí enseguida la razón por la que  morían los sobrinos de la señorita M. y quién los envenenaba. No sé si es la traducción o la época en que fue escrita , pero la novela es ñoñeta. Pero, como es cierto que de casi todos los libros se aprende, ahora sé que no es conveniente que beba vino de ruibarbo,  principalmente porque intuyo que debe estar asqueroso (ya hice la prueba con el de cereza) y en la novela los que lo bebían solían palmarla enseguida y con mucho sufrir por no sé que ácido que les echaban en las copas.
Creo que lo voy a borrar.

Las manos más hermosas de Delhi  (Mikael Bergstrand) lo compré un día que iba al médico y me metí en el Corte Inglés a hacer tiempo. Así descubrí una historia tierna, cercana, optimista y llena de vida.
Se lo he recomendado a todos mis amigos, y pienso prestarlo a las personas que aman tanto los libros, que los cuidan y devuelven.

Ahora ando leyendo La vida y la muerte me están desgastando de Mo Yan, y eso sí es LITERATURA.









16 comentarios:

  1. Ángela, leer es una excelente forma de recreación. Yo no podría cambiarla por una fiesta, o un viaje a las tiendas.

    Ameno post. Lo disfrute.

    Saludos.

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    1. Gracias por comentar, Beatriz.
      Como tú, disfruto de la lectura de tal forma que no concibo mis días sin un libro cerca.
      Saludos.

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  2. Al final va a resultar que los libros también son como una caja de bombones, nunca sabes si el que eliges te va a gustar. Fuera como fuese, qué suerte poder elegir si conservar ese libro o deshacerte de él. Mi lista es más escueta y sí, he disfrutado con mis lecturas veraniegas, en parte gracias a ti.
    Un besazo amiga mía, y a seguir destapando bombones, digo leyendo ¿en qué estaré pensando???

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    1. Pensando en chocolates, eh...

      Y leyendo, viviendo, aprendiendo, sintiendo...
      Y, lo mejor, cerquita de mí, amiga querida.

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  3. Tomo buena nota de tus sugerencias.
    Te recomiendo INTEMPERIE de Jesús Carrasco (Seix Barral).
    Saludos !

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    1. Tengo Intemperie (en libro con lomos, hojas y letras negras en fondo blanco). Es una de mis lecturas pendientes para septiembre, junto con Conversaciones con Oscar Wilde, el de Mo Yan y el último de Andrea Camilleri. Éstas son mis apuestas seguras, luego me arriesgaré con algún otro, porque a veces me sorprendo gratamente.

      Abrazos querido Funámbulus.

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  4. Mira que leo sin parar y no he leído ninguno de esos.
    Tan diferentes somos?

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    1. Los dos somos animales de letras, Toro, eso seguro.
      Abrazos.

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  5. Con esta entrada comienza una carrera fulgurante como crítica literaria que seguiré con devoción, más que los suplementos Babelia y Ababol. En tu debut esbozando lecturas, Gondo, demuestras un talento que va más allá de la ficción literaria. Tú haces tu particular reverencia a García Pavón y yo la hago ante TI.

    Un abrazo

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    1. Cuando les digo a mis hijos que son guapísimos replican: "Lo dices porque eres nuestra madre".
      Tú eres mi amiga y el cariño te puede.
      Una cosa... mis hijos, bien lo sabes, son guapísimos (y que le den a la objetividad que soy madre subjetiva).

      Abrazos.

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  6. Ángela, cuánto lees! Ya sabía de tu apetito voraz. Yo no soy capaz de indagar tanto en escritores, sólo apunto a clásicos, y llevo ya meses aventurado por tierras manchegas con el de la triste figura.
    Salud!! y besos.

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    1. Te confieso que tengo pendiente al más ilustre de los manchegos. Lo intento, pero cuando termina la aventura de Sierra Morena se me atragantan las aventuras del hidalgo.
      Es cierto que me gusta leer. Como todos los solitarios, en los libros encuentro mundos y personajes que me acompañan, aunque intento no perder la brújula que indica que la vida no es solo un universo de 28 signos.
      Besos chico del sur.

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  7. Ya sé a quién preguntarle para que me aconseje qué libros comprar para mi curro...jaja.

    Joer, no has parado!

    Besazos, literata!

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  8. Jajaja
    Tampoco leí grandes obras de la literatura universal, más bien alguna infamia universalmente banal, pero ya sabes que opino que todo tiene su momento, y las calificadas letras fáciles cumplen un papel.

    Besos, hoy letras, pero pronto reales.

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  9. http://www.youtube.com/watch?v=SMFyGwiG1hk

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  10. Gracias amigo anónimo.
    No conocía este vídeo, y veo que has tenido a bien ponerme un cantor pelirrojo en una de las ventanillas centrales.

    Saludos.

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